¿Quién es el Padre Pío?
Hilda Martínez H. – San José

“He sido invitada a un grupo de oración que se nombra “de S. Padre Pío”. Yo no conozco a este santo. ¿Me puede decir algo de él y por qué hay grupos de oración con su nombre?… Siempre le estamos muy agradecidos por sus respuestas”.

No cabe duda, S. Padre Pío, ya es uno de los Santos más populares, no solo en Italia donde vivió, sino entre los católicos en general.
P. Pío de Pietrelcina (ese es su pueblo y siendo fraile capuchino, lo mantuvo en su nombre, según la tradición franciscana). Nació en el mes de mayo de 1887, de una familia de campesinos pobres, pero muy religiosos. Fue bautizado con el nombre de Francisco, pero cuando a los 16 años entró con los Franciscanos Capuchinos, se llamó Pío, añadiéndole el pueblo de origen, Pietrelcina. De su familia ya traía un gran espíritu de oración que lo distinguían entre todos sus compañeros. Después de unos años de lucha interior, de duras tentaciones y épocas de dolorosos escrúpulos, fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910, año en que empezó a experimentar los dolores de la Pasión de nuestro Señor, con signos bien claros en su propio cuerpo, y concretamente los estigmas en sus manos y en sus pies como ya los había padecido San Francisco de Asís. Ese mismo año de su ordenación sacerdotal pasó al convento de S. Giovanni Rotondo, siempre en las Apulias, en el sur de Italia, y allí vivió, dedicándose al ministerio de las confesiones, con dones extraordinarios de introspección en las almas, con frecuentes fenómenos de bilocación y otros dones místicos… No todos creyeron en ellos, y de allí que surgieron dudas y acusaciones; hubo un tiempo en que se le prohibió celebrar la S. Eucaristía, ya que precisamente durante la celebración, los paños que cubrían sus manos, se imbuían de sangre que brotaba de los estigmas. El P. Pío todo lo supo sobrellevar con paciencia y humilde sumisión, signos claros de auténtica santidad. Mientras tanto S. Giovanni Rotondo pasó a ser centro y meta de constantes peregrinaciones de fieles de toda Italia, de Europa y de otras partes del mundo católico: ¡iban a… confesarse con “un santo” que leía las almas! Muchos se pusieron a poner en práctica sus consejos y su invitación a la oración, y así se fueron formando “grupos de oración” que se difundieron en muchas regiones y que persisten hoy día, aunque ya P. Pío haya muerto. P. Pío de Pietrelcina murió a los 81 años, en 1968. Fue beatificado en 1999 y canonizado, tres años después en el 2002.
Hoy en día, el S. Padre Pío, brilla muy alto en el Cielo de la Santidad de la Iglesia, habiéndose dejado una extraordinaria herencia espiritual; estas son sus “riquezas”: hijo de San Francisco de Asís, sacerdote de Cristo, enriquecido con los estigmas del Crucificado, padre y guía espiritual de muchísimos fieles (con una clientela mundial, dijo un día Pablo VI), fundador de obras sociales (la muy famosa Casa Alivio del Sufrimiento) y eclesiales (los grupos de oración), modelo de virtudes heroicas a lo largo de sus 81 años de vida.